
El Obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, expresó su preocupación por la violencia persistente en la capital de Guerrero, donde los grupos criminales no han respondido a los llamados para establecer la paz. Después de los recientes ataques en el mercado central Baltazar R. Leyva Mancilla, que dejaron al menos cuatro personas fallecidas, el Obispo recalcó el compromiso de la iglesia en promover la pacificación del estado.
Aunque Los Ardillos son un cártel conocido en Chilpancingo, hay al menos seis grupos más involucrados en actividades delictivas en la capital de Guerrero. Según informes de la Secretaría de la Defensa Nacional, estos grupos operan con extorsión y aumentan las tasas de homicidio y desaparición forzada en la disputa por los presupuestos públicos administrados por los alcaldes locales.
El Obispo González Hernández instó a la población a no fomentar la violencia y ser mensajeros de paz en todo momento. Hizo un llamado específico a las madres buscadoras para que continúen su búsqueda de sus seres queridos y pidió a la comunidad sensibilizarse y apoyarlas, en lugar de descalificarlas.
Es importante resaltar que la violencia en Chilpancingo no solo se debe a la presencia de grupos criminales, sino también a la disputa por los recursos federales del Ramo 33, que han financiado parcialmente proyectos como la creación de un relleno sanitario con sobrecostos que favorecen al crimen organizado.
El Obispo de Guerrero también advirtió sobre la droga China White, la cual es más peligrosa que la heroína y representa una nueva amenaza para la región. Ante esta situación, es fundamental que la población y las autoridades trabajen juntos para fomentar la paz y la unidad en la zona.,
