Romário, el legendario goleador brasileño, incendió las redes sociales con su supuesta vuelta al fútbol profesional a los impresionantes 58 años Sin embargo, el ídolo mundial se quedó con las ganas de pisar el césped en el triunfo de su América de Río de Janeiro 2-0 sobre Petrópolis, en el inicio de la segunda división del Campeonato Carioca.
El ex astro de Brasil, hoy senador, se calentó con sus compañeros, pero el destino quiso que se quedara en el banquillo, con un peto verde sobre su uniforme. Qué ironía para un hombre que anotó más de 1.000 goles en su carrera
El hijo de Romário, Romarinho, sí tuvo la oportunidad de jugar en los minutos finales, mientras que O Baixinho se limitó a celebrar los goles como un hincha más y despedirse con un corazón dibujado con las manos.
Romário había declarado que quería jugar los últimos quince o veinte minutos del partido, pero el técnico no lo consideró oportuno, ya que el marcador estuvo reñido hasta el final. El delantero André, excompañero de Neymar en Santos, anotó el segundo gol y corrió hacia el banquillo para abrazar a Romário, como si se tratara de un pasaje de glorias pasadas a nuevas leyendas.
La oportunidad de oro para Romário será el próximo domingo contra Cabofriense en el estadio Luso-Brasileiro de Río, donde el delantero buscará coincidir en el campo con su retoño, al menos una vez. Un sueño que esperemos se haga realidad
Romário se retiró en 2009, precisamente en las filas del América, un club humilde de Río que disputó 19 temporadas en primera división, pero que ahora no compite en ninguna liga a nivel nacional. Un año después de colgar las botas, Romário inició su carrera política, fue elegido diputado federal por el estado de Río de Janeiro y desde 2014 ocupa un escaño en el Senado. Un currículum que muy pocos pueden presumir