En un sorprendente giro de los acontecimientos en el juicio por el asesinato del profesor jubilado Pedro José, un agente de la Policía Nacional ha desvelado este miércoles que el teléfono del presunto autor material del crimen estuvo conectado a la antena que abarca el domicilio de la víctima en el momento crucial de los hechos, entre las 10:44 y las 10:56 de la mañana del 18 de febrero de 2020. Además, en ese breve lapso de tiempo, el móvil del acusado recibió la nada despreciable cifra de 17 llamadas de la otra procesada.
El agente de la Policía Nacional a cargo de la investigación ha declarado ante el juez que, tras el crimen, el sospechoso abandonó Madrid por carretera con destino a Italia, lo que sugiere una huida precipitada y planificada. Curiosamente, no se encontró ninguna huella del acusado en el domicilio de la víctima, lo que lleva a pensar que Pedro José le abrió la puerta, ya que debían conocerse.
Este miércoles ha continuado el juicio contra dos individuos acusados de diferentes delitos de obstrucción a la justicia, homicidio y encubrimiento en el conocido como crimen del profesor. Según el fiscal, ambos habrían orquestado un siniestro plan para acabar con la vida del docente en su domicilio, con el fin de eludir un juicio por estafa que la procesada, con la que el profesor mantenía una relación sentimental simultánea, no estaba dispuesta a afrontar.
Un agente de la Policía Nacional ha esclarecido que la acusada ya era conocida por las autoridades, ya que había cometido hechos similares en el pasado. Además, la ha descrito como una persona muy controladora. El perfil de la víctima, Pedro José, era propenso a ser engañado, según el agente, y muchas de estas estafas acaban en extorsiones o amenazas, normalmente perpetradas por hombres, no por mujeres.
La investigación también ha revelado que, contrariamente a lo declarado por los dos acusados el primer día del juicio, existía una relación personal entre el acusado y la víctima. Este vínculo se ha puesto de manifiesto tras el análisis de sus teléfonos móviles, que contenían fotografías y registros de llamadas desde el domicilio de la víctima.
El agente de Policía ha indicado que, el 21 de febrero de 2020, pocos días después del crimen, el acusado ya no se encontraba en España, sino en Italia, lo que sugiere una huida precipitada y planificada.
Ante estos hechos, el fiscal solicita 14 años de cárcel para el hombre por el delito de homicidio y otros dos más por el de obstrucción a la justicia. Además, el principal acusado deberá indemnizar a la familia de la víctima con 300.000 euros. Para la mujer, el fiscal pide dos años de cárcel por obstrucción a la justicia y otros dos años y seis meses por el delito de encubrimiento.
La Acusación Particular, que representa a los familiares del fallecido, solicita cárcel por homicidio o asesinato para ambos acusados, además de una indemnización de 150.000 euros para cada uno de los dos hijos del profesor fallecido.