
El término ser como el Guadiana se refiere a alguien o algo que aparece y desaparece de forma intermitente, algo que se origina en el río homónimo, que en ciertos tramos de su curso desaparece bajo tierra antes de emerger de nuevo. La carrera futbolística de Brian Ocampo se asemeja a este fenómeno, desapareciendo durante partidos enteros solo para reaparecer con remates de calidad que pueden cambiar el juego.
Este uruguayo del Cádiz ha dejado boquiabiertos a los espectadores con su increíble gol en Butarque, un punto crucial frente a un equipo que el año pasado estaba en Primera y que busca posicionarse en la parte alta de la tabla. Con Ocampo, sin embargo, uno nunca sabe qué esperar.
Su juego está profundamente ligado a su estado mental, y cuando está motivado y lleno de confianza, puede desequilibrar cualquier juego. Por el contrario, cuando no lo está, la impresión que da es de desidia y falta de interés. Saber que va a contar con minutos en el campo es como lanzar una moneda al aire, con dos resultados posibles y ninguna certeza.
Recientemente, hemos estado acostumbrados a ver la cara negativa de la moneda, pero cada cierto tiempo, Brian Ocampo resucita como un ave fénix, con momentos de brillantez que recuerdan a la calidad que siempre se ha sabido que tenía. La mayor parte del tiempo ofrece interferencias, pero cuando la sintonía está en su punto, su fútbol suena claro y distinto.
Es como ese amigo que nunca está en los planes, hasta que un día aparece y convierte la noche en la mejor del año. Es como ese colega impredecible, que desaparece durante semanas, pero cuando vuelve, te salva la jornada con un chiste o una ocurrencia brillante. Y el cadismo se encuentra en un limbo con el uruguayo, un futbolista con una gran calidad que no siempre está a la vista.
Con el contrato de Ocampo con el Cádiz finalizando en junio de 2026, y con la llegada de Suso, la calidad de Ontiveros y la irrupción de José Antonio de la Rosa, el futbolista uruguayo está destinado a un papel secundario. La pregunta es si su regreso será una sorpresa agradable o desagradable. Una vez más, no hay respuesta cierta; solo queda disfrutar de su juego impredecible. Aunque esta semana tenemos motivos para soñar con la posibilidad de ver su magia de forma constante.,